París.

París y la predisposición a querer. Devuelves las llaves de tu habitación sobre el mostrador del hotel. Subes los cuellos de tu parca. Tu mirada sobrepasada escudriña la armonía elegante de una sierra de tejados Beaux. Ventanales y entreactos en los cuales las vidas cabalgan sin encontrar su vínculo perfecto. El cielo de Paris amenaza hoy lluvia. 

Empiezas a pasear abriendo el diafragma de tu consciencia. En la esquina hay un Café donde una mujer menuda apunta frases lentas y repensadas en un cuaderno mientras su desayuno se enfría. La progresía de las bicicletas Vintage que mueren en la acera, aparcadas y retorcidas. Las fruterías y el detallismo de las tiendas sobre la colina Montmartre. Los vecinos despiertan París. Orgullosos. Se cruzan en la calle con un cálido y correcto Bonjour. Bullicio del compromiso para ti y los tuyos ya perdido. Por un momento tu vida se reconcilia con lo que debería ser tu vida. El mapa que hacia un rato te dio el recepcionista como salvoconducto se te cae de tu bolsillo. 
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1 Comentarios Misteriosos:

  1. Rocío Azul dijo...:

    Cuánto tiempo sin pasar por tu blog. Me ha encantado :-)

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