No podrán ni contigo ni conmigo

Si recorres el mismo camino de vuelta a casa tu vida te parecerá muy corta.
Conclusión: Un atajo es un maravilloso ataque al corazón.
¡Niño los codos sobre la mesa y no mezcles recuerdos o morirás de indigestión!
Hartarse de cenar sopa para tres y para cuatro y para cinco también es morir.
No se puede ser generoso con la sopa.
La verdadera condena del pobre es que jamás podrá comparar su vida con la del rico.
Tranquilo no es necesario evitar ser pobre o rico.
Alguien hace mucho tiempo vendió el mundo a alguien que ya no está, se fue; no hay pobres.
Ni tampoco ricos.
Si hay alguien allí fuera y mueve los hilos nos quiere como quería Kennedy a Marilyn.
La quiso....
Definitivamente el niño necesita de juguetes.
Y queda claro que los mayores también.
Sólo queda disfrutar de aquello donde el dinero no evita pensar en todo lo que se piensa justo antes de morir.
Esas pequeñas cosas que jamás sospecharán que sabemos.
Eso que me guía cada mañana y que tensa mis músculos sobre mi BH como las cuerdas de una viola.
La diferencia entre irse y volver es lo que aleja desconocer de conocer.



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