ADLER "FUTURO". 1ª PARTE.


Un enorme ventilador colgado del techo dispersaba con malos modos el humo del cigarrillo de una vieja secretaria. El tecleo ágil de su vieja Olivetti de mariposa marcaba el compás del tic tac del reloj de pared en aquella sala de la comandancia. O era al revés.

Sentada en una silla esperaba Frieda Kilmash. La menor de cinco hermanas. La guerra le frustró sus estudios en Filosofía. 1,65 mts. 56 kilos. Inteligencia media. Sin contactos con el partido. No se le conocían enfermedades relevantes. La más guapa de las hijas de Adelmo el carnicero del gueto. Todo eso y mucho más lo decía un basto informe secreto archivado en una sala contigua a la que se encontraba. 

Se había puesto su mejor vestido. Un traje rojo de chaqueta de corte clásico armado de unas enormes hombreras. Su madre se lo guardaba dentro de una funda planchado porque según ella siempre había que tener un vestido digno en tiempos de guerra. 

Debía de permanecer serena. Sin la avidez del que no tiene nada qué ofrecer y mucho que pedir. Sabía muy bien el recelo que siempre provoca el interés mal disimulado. Era la última oportunidad de salvar a su familia. Eran los siguientes en abandonar el gueto. La muerte era el polizón del falso fondo de sus maletas. El próximo tren era su tren.  

Detrás de esa puerta flanqueada por dos SS y en la que no paraban de salir y entrar funcionarios con carpetas llenas de expedientes y denuncias le esperaba el Coronel Adler "ZuKunft". Adler "Futuro". La persona que decidía quién vivía y quién moría en aquella ciudad. El hombre que repartía parcelas en el cielo para los judios. Incluso había una canción que cantaban los niños al respecto. Quién se lo habría dicho a ella que después de dos años le volvería a ver. "Adler", repitió para sí lentamente. Para ella siempre sería Adler a secas. El niño ajetreado y alegre que un día se atrevió a pedirle salir para convertirse en su novio. Al que nunca se atrevió a decir que en él a menudo se confundía la inteligencia con la maldad y que por eso le había dejado.

- Señorita Frieda Kilshman. Señorita Kilshman. ¿Es usted la señorita Kilshman? Pase por favor. El señor Adler Bergen le espera- le invitó a pasar al despacho una jovén de sonrisa celestial.
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1 Comentarios Misteriosos:

  1. Lexy dijo...:

    Expectante por la segunda parte :)

    Me alegra que te gustara tanto mi ultimo post, muchas gracias!

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