Cuatro paredes.

Fue el CFO el que les reunió en la sala 429, piso 4, y les comunicó escuetamente: “Esto que les voy a comunicar no es fácil para nadie, pero la comisión de WW de la empresa  ha decidido acorde con los resultados del último OE Budget prescindir de sus servicios” “Cierren sus ordenadores y vayan a depositarlos en la IT correspondiente” “Sus badges dejarán de funcionar mañana, así que les aconsejo que recojan todos sus pertenencias hoy por la tarde” “Muchas gracias por todo su esfuerzo durante tantos años” “Esto puede que no sea un adiós; sino un hasta luego”.

Kisho salió de la sala sin espejo retrovisor. Pisando bolsas de sangre pertenecientes a hombres perdidos. Huyendo de los abrazos tardíos. Y de revoluciones a destiempo. Kisho odiaba más que perder; reconocerse miembro del ejército perdedor. Ver en los demás su fracaso a tiempo real era mucho más duro que digerir el fracaso sin más.

Dejó su ordenador con una sonrisa a la chica de IT y recogió su paraguas de su taquilla. Miró a sabiendas por última vez a través de la ventana de su despacho. Le vendría bien; estaba lloviendo. El badge de identificación lo dejó sobre su mesa con cuidado. Como el suicida que dobla meticulosamente la ropa antes de ahogarse en el mar. Sabía que después de una mala noticia todo lo que no sanaba dolía. Todo lo que hiciera sobraba. Nadie le esperaría en ningún sitio a esas horas. 5 de la tarde. El mundo no esperaba noticias de un financiero a esas horas. Sólo le apetecía comprarse un kebab. Quizá ver un reportaje de esos de casas de celebrities que ponían en la FOX a esa hora. Y por qué no, ejecutar de una vez por todas a las 10 de la noche su plan junto a Elisa.

Aparcó sin tener que dar la vuelta a la manzana y se quitó como un autómata los zapatos para no manchar la alfombra blanca. Parecía que nada hubiera cambiado desde hacía veinte años en su casa. Era como si la eternidad hubiera alquilado la habitación de los huéspedes. Se asomó tímido al salón.  Sus padres veían la tele. ¿O era la tele quién veía a sus padres? Seguramente a esas horas su padre le hubiera prometido a su madre ir un fin de semana a París. Seguramente su madre hubiera sonreído dando la absolución a la mentira de siempre.

10 menos 10. Kisho miró su reloj vintage con calculadora. Se metió en su habitación y colocó la silla en el pomo de la puerta para que no pudiera abrirse. Tenía todo lo que necesitaba. Comida. Un botiquín. Televisión. Plantas. 30 libros sin leer. Cervezas. Mermelada. Una buena almohada. Comics. Una cámara de fotos con telex. Medicinas. Estaba todo. Encendió el ordenador y puso la webcam. 10 en punto. Allí estaba Elisa.

 Su corazón se agitó como la arena después de la ola. Por fin en la pantalla de su Mac apareció una chica de cabellos negros como el futuro.  Y ojos grandes y negros a juego con dos bolas 10 del billar. Tenía una sonrisa pura y dulce. Perfecta para ser comida como si de algodón de feria se tratara. Entre sus brazos jugueteaba un Westie al que agitó la pata. “Saluda a Kisho, Ringo, salúdale, es él”.

-          - Me quedo aquí Elisa. Contigo. Tal y cómo dijimos. No quiero salir de esta habitación jamás. Sólo quiero que nadie salvo tú me eche de menos. Quiero prohibir al resto que piense en mí.  




Todo lo que no era música, era ruido. Kisho había elegido no elegir. Estaba en el derecho de jugar a otra cosa. Cerrar las puertas a las ilusiones de otros. Desenchufarse del verbo ser. Desenchufarse de las sobras de la fiesta que le había tocado vivir . Esa niña con la que se reía cada noche desde hacía 2 años le quería. ¿Para qué alejarse de ella? Jamás volvería a imaginarse caminando por otras ciudades. Intentando robar vidas no vividas por nadie. Detrás de cada meta jamás habría un NUNCA MAS. Sólo Kisho y Elisa.
Votar esta anotación en Bitácoras.com

Etiquetas:

2 Comentarios Misteriosos:

  1. 40añera dijo...:

    Que triste Diego refugiarte en tu amiga virtual t convertirte en Hikikomori.
    Un beso

  1. DIEGO dijo...:

    He buscado el significado. No conocía de su existencia.... Pero me parece increíble. Que alguien decida encerrarse... Es una decisión valiente sin duda...

Publicar un comentario