Claude Monet.

Te encerraste con un candado de rosas en tu jardín. Pero aún así todo el mundo estaba invitado. Y ya ves, sólo acudí yo. Tu hija. Decías de ti mismo ser un poco inadaptado. La arena del desierto quema cuando la noche hiela.

Abriste un cajón desastre de pinturas y te sentaste repanchingado inmóvil en una silla. Definitivamente querías parecer inofensivo ante tanta belleza. La belleza fue ingenua. Y tú su secuestrador.

Porque todas las mañanas dibujabas la luz que anhelaba con cada vez más fuerza tu ceguera. Empezamos a vivir en ese espacio que había entre las cosas y tus ojos. Ante mi estupor, repetías, una y otra vez, aquel esbozo del puente japones. Y fue así  hasta que tu pintura se convirtió en puente y el puente en tu pintura. Entonces comprendí que no había nada que entender cuando oyes un idioma nuevo.

Pasados unos años. Paseando por Manhattan. Me acerqué a una de tus exposiciones con mi hija Marie. Y mi hija me preguntó en la sala donde estaba colgado tu puente:

- ¿Es verdad que la belleza es como los insectos mamá?
- ¿A qué te refieres niña?
- A que todo es más bonito de lejos que de cerca. No sé... Es como... Sí, como si la cercanía te invitara a huir y la lejanía... a poseer...
-¿Y quién te ha dicho éso enana?
- Aquel puente japonés.
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2 Comentarios Misteriosos:

  1. Otra delicia más. Alegras mi aburrido estado de ánimo, gracias. :)

  1. Ceci dijo...:

    Qué sabia la pequeñaja..

    La belleza de tanto observarla, puede perderla... hay a personas a las que les pasa... y aquello no tan bello a medida que lo vas observándo más detenidamente, te va absorviendo, enamorando...

    Preciosa entrada....

    He jugado con tu hamster y le he dado de comer XD

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