Miss you

Cuando llamé a la puerta no estaba muy seguro si me recibiría. Allí estaba en el quicio sin aún haberme quitado mis Rayban y con mi Gibson tirando cada vez más de mi brazo. Después de dos minutos finalmente la puerta se abrió y me recibió sin camisa. Sus dedos reumáticos agarraban con fuerza el mástil de su guitarra. Parecía sobrio. "Ey tio pasa, ya puedes sentirte bien". Keith siempre tenía una sonrisa cálida y colgada. Tatuada con el cuchillo del pirata Jack Sparrow. Era como si alguien le hubiera desconectado en medio de una orgía. Pasé hacia su estudio. La casa estaba llena de botellas a medio abrir de Jack Daniels en los rincones. No sé, pero de repente pensé sin parar en cepos y en ratas. También en dónde estaría la salida de emergencia. Más que un apartamento en Mahattan parecía un asentamiento gitano. Una negra de culo inmenso dormitaba en el sofá. El agua corría en la ducha.

- ¿Quieres una cerveza? Estaba tocando Miss you. Ya sabes, no sé nunca si quién toca por mí sigue ahí.
- Ya... ¿Puedo acompañarte?
- Claro chaval, todos hemos sido alguna vez un cadáver en las manos de una mujer...
-¿Quién te lo ha dicho?
- Hay una canción que me lo ha dicho esta tarde. Mira, he escrito la letra en este trozo de papel.

Había escrito diez versos con letra adolescente en una bolsa marrón de McDonalds. Se decía que cuando mejor componía era de noche. Por miedo a no anotar lo que le venía a la mente, dejaba en su mesilla una grabadora encendida mientras dormía.

- Hoy tocarás como nunca lo habrás hecho. La música tendrá piedad de ti y te hará compañía. Chaval, sólo la edad te cura de esa mierda. Cuando ya no eres capaz de amar y la polla se te cae a trozos, te das cuenta que siempre es la misma chica. No sé si sabes a qué me refiero... - Pegó una calada honda a  su  Winston parando el tiempo en toda la habitación-. Verás, me refiero a que una chica viene cuando otra se termina de ver por el horizonte. Es como un carrusel lleno de mujeres que pasan delante de tus ojos. El que queda eres tú. Eres tú el que siente. El que no se mueve. Eres tú quién genera esa jodida sensación de placer al pensar que tus dados suman 6 y por fin eres querido. Nadie más. Sólo se puede ganar en este juego cuando dejas de hacerlo. Cuando paras y dejas de confiar en gente como tú que no para de buscar sin descanso el tubo de escape de su tristeza.
- Supongo que sólo busco no sentirme solo.
- Ya, la soledad no da tregua. Todas las canciones serían un poco peores si no nos sintiéramos solos.

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1 Comentarios Misteriosos:

  1. 40añera dijo...:

    Me gusta ese aire canalla, me gusta la canción
    Besos

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