Luis el loco.

Luis camina por el borde de mi piscina comunitaria todas las tardes. Sin disimular lo que le hace especial. Haciendo círculos como un satélite. Fumando compulsivamente de aquí para allá. Solo. Sin dirigir la palabra a nadie. Como si su locura le supusiera un placer que quisiera atesorar para él y sólo para él.

A su paso, las vecinas siempre cuchichean llevadas por el tedio y los gin tonic. Cuando se cansan de presumir de marido, hablan de Luis, es así. Sus historias saltan de toalla en toalla alimentando su desgracia. Hablan que hace años era el chico más guapo del barrio. Que no hacía planes porque tenía todo lo que necesitaba. Todo el mundo le quería y daba muy poco para lo que recibía. Un día su padre carnicero le prestó un cuchillo afilado y él entonces decidió construirse un palacio en su filo. Se dice que una noche hubo un huracán que hizo perder el equilibrio de sus cimientos y que la lógica aprovechando que dormía cortó su cabeza en dos trozos. 

Ya se sabe, la mentira da más que hablar que la verdad. La verdad es que Luis quería buscar todo lo que no terminaba por descubrir en los bares. Le echó valor. Decidió comprarse un globo aerostático. Robó incluso un delfín en un acuario de las afueras para sobre su lomo cruzar los océanos. Un día su globo le llevó a Alemania y se enamoró de una saltadora de pértiga con la que se casó. Los cuentos de hadas son cortos y breves y al año llevaban la vida como podían. O como él quería, mejor dicho. Mientras ella saltaba en los estadios lo más alto que podía para comer caliente en una tasca de Bonn junto al complejo de entrenamiento del ejército; el bombardeaba y reconstruía su vida en los casinos. El sabía que no estaba siendo muy justo con ella. De hecho, todos los días quería cambiar de vida. Pero resultaba que nunca encontraba en sus bolsillos nada que le pudiera ayudar. Un día abrió sus ojos y ella ya no estaba. Fue entonces y sólo entonces cuando llegó a la conclusión que sólo un loco habría dejado marchar a una mujer así.
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8 Comentarios Misteriosos:

  1. Mónica PG dijo...:

    Una historia verdaderamente genial, y es que me encanta perderme entre tus letras.
    Los locos son los únicos capaces de los mayores atrevimientos, sólo que no siempre salen bien. Quizás todos tengamos un punto de locura que mantenemos guardada por miedo a quedarnos prendados de ella.....y sus consecuencias...pues ya no hay marcha atrás.

    Un beso!

  1. No tengo palabras. Es... lo mejor que he leído en mucho tiempo.
    Besos :)

  1. DIEGO dijo...:

    Muchas gracias!!! Mónica, tengo muchas ganas de leer algo nuevo tuyo.

    Patética, viniendo de ti, y sé por tus textos que eres una persona crítica, muchas gracias. Te sigo de cerca!!!

  1. NORMA SANTOS dijo...:

    Gracias por tu visita a mi blog y estoy realmente impresionada; escribes muy bien Diego. Me ha gustado tu historia. Si me lo permites, me sigo paseando por tu casa.
    Un saludo majo.

  1. DIEGO dijo...:

    Muchas gracias Norma!! Claro que permito que te pases. Un placer. Te sigo.

    Un abrazo.

  1. AKASHA BOWMAN. dijo...:

    Como siempre que entro de visita me sorprendo con las historias que me voy encontrando.
    Y sí, también yo conozco a algún loco del tipo de Luis o... ¿quien sabe? en el fondo todos somos pequeños locos disfrazados de cuerdos.

    Un saludo de una lectora asidua

  1. "Fue entonces y sólo entonces cuando llegó a la conclusión que sólo un loco habría dejado marchar a una mujer así." Tienes una prosa muy, muy especial.

  1. A veces las apariencias acaban ocultando las vidas más interesantes. Muás

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