Besos en el trabajo.

Con los rescoldos del Mundial a punto de apagarse, todos somos conscientes que "colorín colorado el cuento se ha acabado", que el pasado glorioso sólo sirve para esbozar sonrisas de anhelo y durante una temporada sacar pecho más allá de nuestras fronteras, y que ahora toca hablar sobre el Estatut, ZP y a ver si nos cargamos España de una maldita vez que ya toca (Yo soy Español, Español, Español!!, -gritaba el inquilino de la Moncloa, veremos). Cuando todos estamos consciente o inconscientemente un poco saturados del Jabulani, de los quicos, las patatas fritas, las pizzas en el descanso y de la letra J, vaya mareo (Paco JO, JJ, Jose Antonio Camacho..), -a propósito, no quiero oír a estos Fraguel Rocks por una temporada muy muy larga, por favor no, que se vayan a un balneario o al convento de la Trapa-, yo además, ¿qué pasa conmigo?, pues yo irremediablemente sigo pensando en Sara Carbonero.

Y pienso en ella sí, y mucho, y no porque sea un tipo muy dado a ser un amante platónico o quitar novias a los demás, sino porque me sigue llamando mucho la atención que desde la empresa donde esta chica ha colaborado de manera clave para alcanzar records de audiencia, Tele 5, se le esté dando un trato tan denigrante, injusto y machista. Todos conocemos que Tele 5 es como una vaca rumiante, vamos que crea sus propias historias, las alimenta una y otra vez en aras de mantener su audiencia y cuando ya no sirven las elimina vía rectal. Pero de ahí a tratar mal a un trabajador propio, poniéndole en la incómoda situación de tener que escuchar que en el plató de al lado se está "haciendo chisme vecinal" de su relación con su novio, pues va un trecho.

Yo que Sara me volvía a la Sexta, o, muchísimo mejor, a Intereconomía a la mesa de debate del "Gato" (yo que Rajoy esta última posibilidad la consideraría como puntilla-punto final a ZP :)), antes de aguantar la murga cual triste becaria con carita de resignación.

Porque además, ¿qué tiene de malo un beso en el trabajo de la persona que te quiere? Empresas como por ejemplo IBM, no ven con malos ojos las posibles relaciones afectivas entre sus trabajadores. En cierta forma es lógico pensar que te puedas enamorar ahí donde pasas una media de 8 horas. Además se ha demostrado que tener a tu pareja trabajando a tu lado no implica una reducción de la productividad.

¿Entonces qué pasa? ¿Por qué entonces somos tan dados a recluir al ámbito exclusivamente privado cuestiones como el amor, la amistad e incluso la religión? ¿Por qué nos avergüenza e incluso criticamos tanto aquello que nos hace humanos? "Ohhhh, por favor, eso no es profesional.., - gritaba más de uno hoy indignado en la cafetería de mi empresa." ¿Qué es ser profesional señores? ¿Acaso convertirse en un ser asexuado y sin sentimientos? ¿Por qué está tan bien visto el teletrabajo (invasión del mundo laboral al mundo privado) y mal un beso? ¿Por qué se defiende algo tan artificial, lleno de roles y poses de manual como el actual ambiente laboral? No tengo una respuesta clara, pero creo que en cierta manera, nuestra obsesión por superarnos, ascender, standarizar comportamientos, relegar a un lado al diferente, a quien piensa distinto, seguir patrones de conducta que se han asumido como garantes de éxito, nos lleva a renunciar a nosotros mismos. Y es que como leí hace unos días, es muy difícil ser uno mismo si todo el mundo quiere que seas alguien diferente. Por otro lado huir del placer es algo muy humano. Si lo pensamos bien huimos de lo que más anhelamos: la infancia. Y si esta renuncia nos llevara realmente al éxito, pues sería un comportamiento pragmático y posiblemente justificable. Pero resulta que no, que en la mayoría de los casos los acólitos de estas conductas son personas grises que huyen de su familia, apagan las luces de la oficina, su mejor amigo es Windows y para ellas divorciarse es una obligación como hacer la declaración de la renta.

Ante este panorama de contradicciones humanas, reniego, al menos durante las horas que quedan de semana, de ser un gran profesional y renunciar a la maravillosa experiencia de ser uno mismo. No sé por cuánto tiempo seré capaz de hacerlo pero lo intentaré. De momento mi jefe no está. Así que seguiré haciendo lo que llevo haciendo desde las nueve: Pensar en Sara Carbonero.





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5 Comentarios Misteriosos:

  1. Manuela dijo...:

    pura envidia lo de todos esos que critican, el beso de Sara-Iker fue peliculero, yo creo que a Iker le salió del alma y que ella ni se lo esperaba... buenazo, pero claro si trabajas en telecinco ya sabes que la telebasura te seguirá de cerca, es como que ineviteibol...

  1. AKASHA BOWMAN. dijo...:

    Estoy absolutamente de acuerdo con usted, en todos los aspectos. Ya ha tenido que soportar algo la muchacha desde antes del famoso beso ( que por cierto, sí fue peliculero a tope y emotivo, lo he visto en todos los formatos ya, incluso con el tema de "Ghost" como música de fondo...jejeje) porque desde siempre se la ha criticado. Parece que no fuera compatible que una chica sea periodista deportiva, como si tuviéramos limitados nuestros conocimientos a los "Sálvame" de turno, encima ahora utilizan el beso para tacharla de "poco profesional". ¡Qué triste, o qué faltos de manifestaciones públicas de cariño están los que así lo consideran!
    Oye, que también los príncipes se abrazaron apasionados ante la victoria de la selección, quizás tampoco se merecen el título de Altezas por semejante desliz...

    Saludos y nos leemos

  1. DIEGO dijo...:

    Manuela, supongo que a los que no les gusta un beso así es que no les han besado así en la vida.

  1. DIEGO dijo...:

    Akasha, esta gente de Tele 5 son como los enemigos íntimos, que están a tu lado, saben todo de tu vida, te ponen buena cara y cuando pueden te traicionan.

  1. Manolo García dijo...:

    El día siguiente al beso, escuchando un debate en la Cadena Ser, uno de los contertulios (una en este caso) tachaba este acto de machismo y de falta de respeto hacia la periodista. Lo igualaban, a modo de comparación, a qué hubiera pasado si hubiese sido al revés, es decir, si la periodista entrara al campo a besar a su novio cada vez que éste realizara una parada digna de un beso como el que pudimos ver.

    Está claro que por las audiencias este país se alimenta del cinismo y de las comparaciones absurdas, suelo escuchar más la radio que ver la tele, pero al final creo que lo mejor es una buena lectura y que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo cierto es que el número cinco de mi mando a distancia lo tengo nuevo. Y es que esta cadena directamente la paso por alto, no aporta nada (bueno) al país.

    Un saludo.

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